jueves, 19 de febrero de 2009

Tocad, tocad, malditos...


La costilla de Riki.

STANDSTILL (+ Willis Drummond). Sala Jimmy Jazz, Vitoria-Gasteiz, 14 de Febrero de 2009.


Con la fría noche vitoriana acechando fuera, la antigua Sala Azkena recibía casi 6 años después a STANDSTILL, sin duda una de las bandas más originales, íntegras e interesantes del panorama nacional.

Los encargados de abrir fuego fueron Willis Drummond. La banda de Bayona, que se encuentra presentando su último disco, derrochó actitud y demostró estar a un buen nivel a través de un repertorio ecléctico que oscilaba entre el post-hardcore, el punk-rock y alguna que otra pincelada ruidista, recordándonos irremediablemente en algunos pasajes a algunas bandas euskaldunas de referencia como Lisabo.

Así, bien entradas las 22 de la noche, STANDSTILL salían al escenario para recorrer una vez más el camino que les separa de las demás bandas y les lleva a ser una referencia en la música de nuestro país. Aunque eso sí, esta vez no les tocaba hacerlo por la vía de la brillantez. Esta vez fue su manera de superar una serie de escollos que podrían hundirle un bolo al más pintado.

El primero, a mi parecer, fue la poca afluencia de público y la frialdad inicial del mismo, pese a los típicos incondicionales de las primeras filas.

El segundo, y el que quizá hable más de la profesionalidad y honestidad de la banda, sea el hecho que anunciaba Enric Montefusco justo antes del inicio del concierto: Riki Lavado tenía una costilla rota. No sé como debe ser tocar la batería con una costilla rota pero seguro que no muy agradable. Lo que sí es cierto es que no se notó en absoluto y tras la apertura con 123 sombra, Riki atacó con firmeza en las geniales Poema nº 3 y Soy el Presidente de la escalera.

Eso sí, a esas alturas ya quedaba claro otro gran contratiempo, el sonido era realmente malo. Primero fue Piti Elvira quien tuvo bastantes problemas técnicos con su Telecaster, es justo decir que el guitarrista no tenía su noche, pero sobretodo era el bajo de Riki Faulkner el que se lo comía prácticamente todo y los desarrollos en los que se unían los samplers o el teclado sonaban bastante embarullados.

Pese a todo, el grupo catalán fue desgranando lo mejor de su repertorio hasta tocar la práctica totalidad de su “Viva la Guerra”. A destacar fueron sus interpretaciones de esa noche de la fundamental Víctor San Juan y sobretodo la de La mirada de los mil metros, para terminar concluyendo con la enérgica 123 sol. En ese momento del concierto, la voluntariedad y entrega de los catalanes ya había hecho olvidar el mal sonido al público Vitoriano, que ya estaba lo suficientemente caldeado como para corear el nombre del pobre Riki y pedir bises. Dicho y hecho, Enric y sus chicos volvieron a salir al escenario para ofrecernos una versión estremecedora de Feliz en tu día, para seguir con una concesión a los nostálgicos en forma del Let them burn del “Ionic Spell” y terminar a lo grande con La risa funesta. Entre aplausos, todavía volvieron una última vez para poner el broche final con Sí quiero, en la que la voz de Enric nos llenó a todos de una especial emoción.

Que más se puede decir, pese a todo, pese a la costilla de Riki, STANDSTILL lo volvieron a hacer. La próxima cita, el 14 de Marzo en la Joy Eslava de Madrid.




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